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29 de Abril 2008 | Año Once
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  Porte y glamour, indispensables para los futuros guardaespaldas
Por: Daniel Blancas Madrigal | Nacional
Lunes 28 de Abril de 2008 | Hora de publicación: 01:58
 
 
(Primera de tres partes)

Si no guapos, sí de presencia agradable, bien peinaditos, perfumados y sin barriga. Además cultos, abstemios, hábiles en esquivar pasiones, con cintas en artes marciales y conocimientos de contrainsurgencia y contraespionaje.
Se trata de las nuevas generaciones de guaruras que pretenden formar sociedades, escuelas y academias de todo el país.
“Los altos, gordotes, feos y maleducados han pasado de moda, ya no son los que la gente necesita para su protección”, dice Julio César García, presidente de la Sociedad Mexicana de Guardaespaldas (SMG), quien desde hace 12 años ha sido escolta de empresarios, funcionarios públicos y hasta artistas como Kuno Becker y Brad Pitt, éste último durante la filmación de una película en México.
Su objetivo máximo: cambiar la denominación de guarro por la de licenciado…
Ha propuesto a la Universidad Nacional Autónoma de México y a la Secretaría de Educación Pública la creación de una licenciatura de tres años que convierta a los guardaespaldas en expertos en seguridad, con materias como derechos humanos, negociación y liberación de rehenes, manejo de armas de fuego y explosivos… Pero la idea no ha cuajado.
De hecho, no oculta su enfado cuando escucha las palabras guarura o guarro. “Nos lo hemos ganado —admite entre aspavientos—, pero prefiero decir escolta”…
Se presenta a la entrevista empistolado y con su placa de policía en activo, aunque ataviado con un traje oscuro, corbatín de seda y zapatos mocasín.
Se dice experto en Krav Maga, el sistema oficial de defensa de las Fuerzas Armadas de Israel, en el cual se usan puños, codos, patadas y rodillas, y se permite aplicar mordiscos, cabezazos, llaves y barridas. Es el adiestramiento del cuerpo en reacciones rápidas e instintivas ante peligros o ataques.
“Si una persona no sabe artes marciales, no puede ser escolta; lo que sea: combate israelí, taekwondo o karate, pero es requisito indispensable. De lo contrario, no pasará de ser un loco como el que supuestamente cuidaba a la cantante Lucero”, dice.
Cuenta que durante los cursos que organiza la SMG se organizan convivencias extra clase, para observar el comportamiento de los candidatos a guaruras. “Si empiezan a pedir chavas y chelas, no sirven. Nadie confía en una persona que apenas termina su servicio se va al primer antro y se pone hasta las chanclas”.
¿Una Sociedad de guaruras?...
Dos, porque los altos índices de criminalidad nacional, la falta de interés de las autoridades por capacitar a sus elementos en el tema de protección personal y la creciente demanda de guardaespaldas entre banqueros y políticos, también llevó a otro maestro en artes marciales, Mario Falcón, a crear la Sociedad Interamericana de Guardaespaldas (SIAG), cuyo centro de operaciones es Ciudad Victoria, Tamaulipas, estado dominado por el narcotráfico.
Falcón es considerado a nivel internacional uno de los mejores guardaespaldas mexicanos. En su historial, presume la protección a personalidades como Bobby Pulido, Lupe Esparza y el político priísta Roberto Madrazo. Es creador del Falcone’s System, aplicado incluso en Estados Unidos y en el cual se apuesta más por la eficacia que por la espectacularidad: el combate cuerpo a cuerpo basado en tácticas como el uso de los dedos y en el ataque a áreas sensibles del enemigo, donde cruzan los nervios; y con extrema cautela en el uso de armas.
Duelo entre guardaespaldas. Falcón, acaso en lo único que coincide con García, es en la definición del guarura como “el energúmeno o simio que sabe pelear o provoca problemas, que es agresivo y se abre camino entre empujones y escupitajos”.
Sueña, también, con un perfil diferente, “de gente bien nacida, deportista, inteligente, sin droga ni alcohol y con adiestramiento específico de acuerdo al protegido, porque no es lo mismo proteger a un funcionario de gobierno o a un artista, más expuestos al ajetreo público, que a un ejecutivo en busca de acrecentar su buena imagen, pasar desapercibido y mantener paz y tranquilidad en su entorno”.
Coincidencia solitaria. Por lo demás, la SMG y SIAG van por caminos opuestos en torno a un negocio fresco como el de la formación de guardaespaldas, un negocio sin regulación ni supervisión de las autoridades del sistema nacional de seguridad.
Su desencuentro ha llegado incluso a amenazas cibernéticas originadas por el uso en sus páginas de Internet de videos de combate y tiro.
“Te doy un plazo de 48 horas a partir de este momento para que retires todos mis videos que utilizas en tu página web…, que te sirven como gancho para atraer clientes, mi prestigio es reconocido en el mundo y es por esto que debo mantener un perfil diferente al tuyo”, escribió Falcón a García, quien al arrancar la SMG, hace un año, difundió imágenes de su opositor en http://smguardaespaldas.com.mx y lo presentó como parte de su equipo de instructores.
Y García respondió: “No son necesarias tus amenazas porque no hacen eco en mi ese tipo de cosas”.
García acusa a Falcón de incumplir convenios comerciales. Falcón lo llama timador y dice que la SIAG no es una organización lucrativa:
“García lo que quiere es hacer negocio con los asociados, es mentira todo lo que dice... Yo mido 1.77, peso 92 kilos, soy cinta negra y experto en manejo de armas, qué va a ser cierto que un flacucho y chaparro, un cabrón seco, esté metido en esto. He gastado más de 100 mil dólares en mi preparación”.
“Sí es un negocio, porque de algo tenemos que comer —revira el dirigente de la SMG—, pero somos profesionales y luchamos en pro de la seguridad de las personas”.
Su mundo son los golpes, las batallas cuerpo a cuerpo y las pistolas. En sus sitios web se escuchan denotaciones y se proyectan videos de combates, forcejeos, sometimientos y extracción de personas en vehículos en marcha.
Entre ambas sociedades agrupan a poco más de mil de los 15 mil guaruras que, según datos de las secretarías de seguridad pública, hay en el país.
El 80% de quienes se dedican a esta actividad fueron o son policías. El porcentaje restante se compone de soldados o ex militares, de compadres, de amigos, de conocidos con cara de malo, adiposos y de corte castrense.
En dos años se pasó de 8
mil a 15 mil: una industria en ascenso, pero sin capacitación ni control…

Sin duda el personaje de Kevin Costner en la cinta El guardaespaldas (1992) sería el prototipo ideal de estos guardias, que además de buena presencia serían adiestrados en artes marciales y tendrían conocimientos de contrainsurgencia y contraespionaje
     
 
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